Dibujo del planeta tierra en el que el centro es el cañon de una pistola que te apunta y en el un lazo amarillo anaranjado en defensa de la prevencion del suicidio

Pregúntate que puedes hacer tú por tí

La imagen que encabeza este artículo tiene mucho que ver con lo que vengo a comentar en estas líneas, la humanidad ha dedicado su tiempo a acelerar en una carrera sin sentido hacia ninguna parte.

En algún momento la tendencia suicida de consumo de recursos sin medida, endeudamiento masivo, creación de estructuras empresariales y personales sin suficiente respaldo para soportar crisis como la que vivimos, o las batallas ideológicas en pro de la verdad absoluta entre terraplanistas y antivacunas (que sería ridícula si no costara vidas), nos tenía que llevar a una situación como la actual, y me temo que aún vienen curvas.

Entiendo pues, necesario, tomar alguna medida al respecto, pero por otro lado a estas alturas si algo tengo claro sobre la naturaleza humana es que si no estás dispuesto a derramar sangre, has de minimizar el control, se que suena anti intuitivo pero me explico.

Las estructuras por encima e ti, pueden apoyarte, pero no masticar por ti.

Voy a asumir que una estructura superior a ti mismo, tanto gubernamental como privada que esté formada por varias personas, es siempre bienintencionada, y que no tiene intereses colectivos que puedan ir contra tus intereses, tus seres queridos o incluso tu vida, para tratar de salir del bucle de discusión subjetiva que nos atrapa en la inacción.

Se que esta asunción no es realista pero trato de este modo de centrar la argumentación en lo verdaderamente importante: tu tiempo.

Imaginemos que eres tú quien desde el gobierno trata de ayudar a todos y cada uno de los ciudadanos a lograr sus metas en la vida, hay un principio matemático básico, cuanto mayor es el denominador de una fracción, menor es el resultado, tú eres una persona, las personas que dependen de ti… ¿10? mas menos darás abasto, ¿46 millones? ¿1300 millones? ni un polo flash con esteroides te permitirá dar abasto y cumplir con todos apropiadamente.

Por tanto el siguiente paso es pensar que el numerador debe crecer para poder ayudar de este modo a un número suficiente de personas, pongamos que a base de consultar con un comité de expertos y analizar de forma honesta los datos, te encuentras con que el 10% del denominador es un buen número y que eso permite que “una persona ayude a 10” controlando la situación ¿todo controlado? …. me temo que no.

Jerarquización y Burocrácia

Hago hincapié de nuevo en que mi planteamiento de base es puramente blanco, esto es, asume que el 100% de los individuos tienen por objetivo el bienestar común, tanto gobernantes, como gobernados.

Imaginemos una población de 50 millones de habitantes, eso, según nuestra cifra de gobierno óptimo, arrojaría 5 millones de personas ayudando a otros (como referencia, el último dato del que tengo constancia es de febrero de 2020 en el que hay algo más de 2,5 millones de funcionarios, para una población de casi 50 millones de españoles).

Vemos por tanto que la estimación del “gobierno óptimo” que estoy manejando es en torno al doble de la actual en España, tomando en este punto una proyección compatible con los objetivos honestos de las ideologías de izquierdas que apoyan ayudar a otros con medios suficientes y lo más amplios posible (insisto que asumo que el 100% de las personas tienen ese objetivo con un 100% de honestidade).

No voy a entrar en la cuestión de los costes, asumiendo también que, si todos buscan el mismo objetivo y el resultado es apropiado, el coste es soportado por todos de forma honesta y solidaria.

Organizando a 5 millones de personas

Podría concluir aquí el artículo, con la mayor troleada de la historia y pasarme el resto de la vida huyendo de los haters jajaja, pero no lo haré, veamos como podemos hacer esto.

En primer lugar cabe pensar que lo primero es Jerarquizar la estructura desde una perspectiva práctica, el “presidente” podría rodearse de un grupo de colaboradores expertos en diferentes áreas de relevancia para estructurar el país, cada uno de estos tendría a su vez un equipo que se encargaría de gestionar diferentes áreas de ese área mayor y seguiríamos bajando hasta llegar a las personas que físicamente recogen la basura, cuidan de nuestros enfermos, enseñan ciencias a nuestros hijos, aseguran el abastecimiento de bienes esenciales, equilibran la economía y comunican la labor al resto de ciudadanos para que la transparencia impere.

Pongamos que eso se transforma en 5 niveles desde el presidente hasta el que físicamente construye las carreteras, y además que cada una de las 10 categorías genéricas imaginarias tiene un tamaño idéntico al resto, para favorecer la atención ciudadana, minimizamos el número de mandos intermedios, por lo que tendríamos algo como lo siguiente:

  • 1 presidente
  • 10 vicepresidentes
  • 100 consejeros sectoriales
  • 1.000 gestores sectoriales
  • 4.998.889 trabajadores
  • 47.500.000 ciudadanos no funcionarios
  • 50.000.000 ciudadanos a atender (no olvidemos que todos son sujetos de atención).

Cinco millones de novias para mil hermanos

Parece que hay un problema, cada gestor sectorial ha de gestionar a casi 2.500 personas, si hemos estimado que hace falta 1 persona mínimo para ayudar a otras 10, hemos de aumentar los niveles de Jerarquía para cubrir este requisito, por tanto, para llegar a ese 10:1 que indican los expertos es lo necesario para ayudar de verdad al ciudadano, tendríamos:

  • 1 presidente
  • 10 vicepresidentes
  • 100 consejeros sectoriales
  • 1.000 gestores sectoriales
  • 10.000 responsables de proyecto
  • 100.000 jefes de proyecto
  • 1.000.000 de responsables de equipo
  • 3.888.889 trabajadores
  • 45.000.000 ciudadanos no funcionarios
  • 50.000.000 ciudadanos a atender (no olvidemos que todos son sujetos de atención).

Mmmm algo no va bien por aquí, ahora resulta que, con esta configuración, la proporción de persona que gestionan los responsables de equipo, es de 3:1 … esto se parece a las típicas estampas de un tipo cavando un pozo, dos viendo como lo hace y siete mirando, algo hemos de hacer.

Mayor coordinación a mayor cercanía a las acequias

Quitar un nivel supondría que un jefe de proyecto tuviera que gestionar en torno a 500 personas… no parece muy asequible, así que, tomando en consideración que al estar cerca del terreno es más necesario adaptarse al cambio y reaccionar ante las eventualidades del dia a dia, equilibramos el número de responsables de equipo para que puedan coordinar a las personas, al tiempo mantener informados a sus superiores y liderar a trabajadores que a ese nivel van a valorar más el compañerismo que la posición del poder a la hora de aportar su lealtad al grupo.

Nos quedaría lo siguiente:

  • 1 presidente
  • 10 vicepresidentes
  • 100 consejeros sectoriales
  • 1.000 gestores sectoriales
  • 10.000 responsables de proyecto
  • 100.000 jefes de proyecto
  • 500.000 de responsables de equipo
  • 4.388.889 trabajadores
  • 45.000.000 ciudadanos no funcionarios
  • 50.000.000 ciudadanos a atender (no olvidemos que todos son sujetos de atención).

Cada responsable de equipo gestionaría 8.75 trabajadores, y cada jefe de proyecto tendría 5 personas para coordinar el trabajo del que es responsable. Perfecto ¿no?… mmm aún nos faltan capas…

Coordinar a los que coordinan a los coordinados

Recordemos que, para que esto funcione, hay que ejercer una transparencia plena, y para ello hace falta recopilar y comunicar la información, coordinar métodos de intercambio de esta y moverla de forma ágil a través de las cadenas de mando para que se puedan tomar decisiones correctas con información contrastada, comunicar al resto de escalafones y ciudadanía, así como reaccionar ante cualquier cambio que se produzca. Pongamos, siendo conservadores, que una proporción 10:1 es suficiente para gestionar esto, quedaría el siguiente escenario:

  • 1 presidente
  • 10 vicepresidentes + 1 gestor burocrático
  • 100 consejeros sectoriales + 10 gestores burocráticos
  • 1.000 gestores sectoriales + 100 gestores burocráticos
  • 10.000 responsables de proyecto + 1.000 gestores burocráticos
  • 100.000 jefes de proyecto + 10,000 gestores burocráticos
  • 500.000 de responsables de equipo + 50.000 gestores burocráticos
  • 4.300.000 trabajadores + 43.000 gestores Burocráticos
  • 45.000.000 ciudadanos no funcionarios
  • 50.000.000 ciudadanos a atender (no olvidemos que todos son sujetos de atención).

El mastodonte tiene hambre

Vale, ya tenemos nuestra estructura de 5 millones de funcionarios, que ayudan a los 50 millones de personas a llevar adelante sus planes de vida en libertad, pero … ¿qué pasa con el resto de bienes y servicios? tengamos en cuenta que esa estructura es solo para gestionar el país y ayudar a sus ciudadanos, no genera riqueza material, la consume para generar riqueza en la vida de las personas.

Necesitamos poder sufragar los gastos de esa estructura, ahí es donde intervienen “los impuestos” que sobre el papel recaudan dinero de los ciudadanos de forma solidaria para sufragar la estructura que a su vez ayuda a los ciudadanos de forma solidaria.

Asumamos (ya se que son muchas asunciones) que debido a que el 100% de los 5.000.000 de personas tienen por objetivo el bienestar de todos (incluyendo ellos mismos), los impuestos se recaudan de forma equitativa, sin que ningún ciudadano vea minorados sus bienes de forma injusta y que además todos los ciudadanos reciben los beneficios que aporta pertenecer al grupo. Los más avezados ya estaréis viendo hace rato un boquete aquí del tamaño de un trasatlántico, pero hagamos el esfuerzo intelectual de explorar este escenario Utópico juntos.

Bien … ¿Y de donde sacan la riqueza los ciudadanos para poder invertirla en el grupo de forma que este apoye el bienestar de todos y por extensión el suyo propio?… veamos…

El sector privado

Bien, si la estructura gubernamental se encaga del marco de convivencia general, el sector privado es del que parte la riqueza de los ciudadanos, a través del intercambio comercial, de la creación de productos y la prestación de servicios, es como se convierte la riqueza potencial en riqueza real.

A través de impuestos a esa actividad económica de empresas y personas es como se sufragan los gastos comunes de la estructura, que a más de atender a la población, ha de asegurar que el campo de juego es igual para todos.

En general, el sector privado no debería depender de la estructura gubernamental aunque en ocasiones la estructura empresarial de sectores considerados clave para el conjunto de la población puedan ser subvencionados, y en casos de factores vitales, creado desde el sector público. Este sistema es discutible y hay variaciones, pero en esencia suficiente para nuestro modelo teórico.

Stress Test

¿Y qué pasa cuando hay una situación extrema como en la Pandemia que estamos viviendo en el momento en que escribo estas líneas? bien, aún voy a mantener el criterio de que todos los pertenecientes al gobierno tienen por único interés ayudar al ciudadano.

¿Que ocurre cuando hay alguna cuestión como una pandemia o una crisis económica? pues sencillamente que es imposible que 5 millones de personas se coordinen a la velocidad necesaria para hacer frente a este problema sin que algo falle, o la transparencia se vuelve opaca, o la gestión lenta, o los recursos limitados impiden dar a cada uno lo que precisa, porque se ingresa 10 y se necesitan abonar 500.

Es simplemente imposible que una estructura destinada a gestionar la normalidad pueda reaccionar perfectamente bien ante una excepción, para ello tendría bien que crecer creando divisiones específicas para ello, lo que aumenta el coste y el tamaño (por tanto la enlentece aún más) , bien la adelgaza centrándose únicamente en el arbitraje y en la gestión de servicios y situaciones que es imposible cada cual se gestione por si mismo o de forma privada.

Aquí no pretendo llegar a una realidad indiscutible, solo poner de manifiesto una realidad, con sistema gubernamental mayor o menor, con pandemia o sin ella, el beneficio obtenido del sistema no puede ser tomado como el único. No podemos poner nuestro bienestar en manos de un equipo que aún con toda su buena voluntad, no daría abasto en caso de emergencia.

Ahora piensen en algo, si esta es la conclusión asumiendo que los 5 millones de personas ponen los intereses de los 50 millones por delante de los suyos, piensen lo que ocurre en una realidad, en la que todo son conflictos de intereses políticos y económicos compitiendo por la tajada más grande, en una sociedad con menos recursos comunes, o en una inmensamente mayor, de más de mil trescientos millones de personas a proteger. Yo no me la jugaría a quedar en manos de la estructura gubernamental en aquello que pueda gestionar por mi mismo.

Empoderamiento individual responsable

Seguro que más de uno estaréis pensando: “¿y toda la matraca que estás dando es para decirme que sea responsable?”, realmente no, nada más lejos de mi intención. Deseo expresarlo del siguiente modo “Toda esta matraca para argumentarles el porqué, con independencia de las ideologías o sistemas políticos, de si funcionan o no, incluso de si son justos o injustos, que nada puede sustituir al amor propio bien entendido.”

Esto me lleva a uno de los puntos de partida de mi metodología en cuanto a la vida en general y la inclusión en particular, y es que tanto para protegerte de los desvaríos de un sistema absolutista, como para aportar a un sistema colectivista, o defender una idea de país en un sistema individualista, necesitas aprender a sostenerte en todo lo que te sea posible, las ayudas de terceros (incluyendo el gobierno) serán de esta manera complementarias para tí y al tiempo que tú te sostienes permites que la estructura comunal pueda destinar con menor urgencia y mayor planificación los recursos a lo que debe para garantizar el beneficio de los partícipes (ciudadanos). Es más, si te organizas suficientemente bien, tu sistema político no ayuda a los desfavorecidos y crees que debes hacerlo, podrás hacer tú directamente aquello que crees debe hacerse.

Concluyendo

No hay sistema que pueda soportar ciudadanos nini que dejen todo en manos del estado, tenga este la ideología que tenga. Digo más no hay estado que abuse tan fácilmente de los ciudadanos que aquel en que los ciudadanos no se sostienen solos, tenganlo en cuenta al diseñar sus vidas y sus negocios en el futuro.