Ikigai: Aprende Japonés con la guía de Japonismo.

Hace años que me fascina el concepto de Ikigai, al punto de que, con los años, he desarrollado “mi propia concepción del término” a base de reflexionar y observar por donde me ha llevado la vida.

Entiendo por Ikigai, a nivel esencial, el concepto de “propósito vital”, considero este proposito como un objetivo no solo descubierto, sino buscado, no solo identificado, sino vivido, es un proceso que implica determinación activa y partir de un proceso continuo de iteraciones sólidas.

¿Iteraciones Sólidas?

Observemos Apple, Google o Amazon. Aun no siendo personas, son organizaciones que han logrado definir y marcarse un objetivo, e iniciar un proceso de mejora continua que las transforma, pero al tiempo poseen una “personalidad” única que permanece integrada de forma sólida en el proceso.

Ikigai no sólo es un objetivo vital que descubrimos, sino que elegimos y define una forma de transitar la vida, se refleja en cada paso que damos, pues es tal la determinación que supone, que es indistinguible del alma que lo persigue.

De dirección, pasión y propósito

Mi percepción de este concepto, cuando por primera vez llegó a mí, era extremadamente utilitarista, casi aquel de “Soy únicamente una herramienta al servicio de mi señor”.

Sin embargo aquella palabra, herramienta, esconde, a mi modo de ver, un significado tan profundo como cuasi insondable, lo percibía como algo que te toca ser y que asumes dejando a un lado tu voluntad, como un esclavo. Nada más lejos de la realidad.

A lo largo de los años he ido observando que, en realidad aquel concepto de herramienta, no refleja la sumisa complacencia de un esclavo, sino la férrea voluntad de un Dios.

No somos una herramienta porque nos ha sido impuesto, sino porque todo nuestro ser nos dice, tanto a nivel racional, como emocional, que esa es la razón de nuestra existencia, que tenemos las capacidades para llevarlo a cabo y que elegimos usar esas capacidades para transitar el camino. Es, resumiendo mucho el sentido que decidimos dar a nuestra existencia, tal cual, con mayúsculas.

La responsabilidad de cumplir tu destino

Con la madurez he llegado a percibir que el mundo se compone de dos tipos de personas, unas asumen la responsabilidad de sus caminos vitales, otras, sencillamente echan la culpa a otros de sus fracasos.

Son aquellos que asumen su responsabilidad los que mejor reflejan el significado más profundo de este término, El Ikigai está presente en los padres que dan todo de sí para que prosperen sus hijos, en el poeta que se enfoca en provocar sentimientos en las personas para hacerlas sentir vivas, en el jardinero que hace florecer su jardín y también en el empresario que lucha por mantener la estructura de una organización que da de comer a las personas que han depositado en él su confianza.

Es la vida fluyendo, puro significado llenando al significante de energía, de pura voluntad, de pura vida en forma de propósito.

– “¿Crees que un hombre puede cambiar su destino?”

– “Creo que un hombre hace lo que puede, hasta que su destino le es revelado”

El Último Samurai

Excelencia, coherencia y legado

En mi experiencia, el concepto de Ikigai tiene bastante que ver con el legado que uno quiere dejar tras de si, trasciende más allá de la muerte, y he llegado a pensar que es esto, en gran medida, lo que lo hace tan poderoso.

No es necesario que el objetivo sea ni grande ni pequeño, ni siquiera bueno, lo que es importante aquí es la coherencia, uno recorre un camino y en esencia ha de ser recordado por ese camino, concretamente por la coherencia de ese camino. Y esa coherencia se convierte en el verdadero legado, en una lección de vida.

Aquí entra en juego la excelencia, no es tanto que objetivo sea, sino lo sólida que haya sido tu batalla para llevar ese propósito a cabo. He aquí donde la mejora continua, la búsqueda de la perfección mediante la iteración, se hace patente e imprescindible.

Juega también el sentido de plenitud, uno ha decidido llevar a cabo un objetivo, ha empleado todas sus energías en él y tiene la conciencia muy tranquila: uno alcanza el sosiego y tiene el alma en paz. La plenitud lo es en función de que tan excelente ha sido el esfuerzo para lograrla.

¿Que tiene entonces que ver aprender Japonés con Ikigai?

En realidad todo y nada. Nada porque podría no tener que ver con tu propósito, y todo porque me permite hablaros de Ikigai en el emprendimiento.

Imaginen que tienen clara su pasión, que es lo que les hace vibrar, a que desean dedicar sus vidas, y que ese algo les permite aportar un valor incalculable a otras personas. He ahí el momento de emprender, sin ambages, dándolo absolutamente todo.

Este modelo de emprendimiento que se basa en hacer realidad el Ikigai de una persona o grupo de personas, es lo que pienso es el origen de Japonismo, pasión compartida por Japón, su cultura y sus costumbres, convertida en una fuente de incalculable valor para muchos de nosotros. ¿Acaso puede existir algo más poderoso?.

Y como podrán ver por ustedes mismos, cuando tu pasión se convierte en emprendimiento, la excelencia está asegurada. Aprovechen para aprender Japonés y al tiempo apoyar a @luisete y @lau_chan, quien sabe si en este proceso, encuentran inspiración que les lleve a vivir su propio Ikigai.

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Dibujo de un sable laser para ciegos con la estrella de la muerte de fondo

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